Los otros días anduve espiando el blog de Marisa y justo en la primera entrada encontré algo filosofesco que me hizo acordar a mis viejas épocas de olimpíadas y demás cosas... por eso me entraron ganas de escribir algo sobre filosofía.
Y, como no puede ser de otra manera, el destino es algo tan filosófico como la pregunta de '¿por qué estamos acá?'. Siempre cuestioné millones de cosas, creo que empecé cuando me di cuenta de lo boludo que podía llegar a ser si seguía al pie de la letra lo que me decía mi profesor de Formación Religiosa.
Pero la pregunta que me hago ahora es: ¿no sería divertido vivir sabiendo el destino que vamos a tener? Supongamos que podemos cambiarlo decidiendo hacer o deshacer cosas, ¿no sería un desafío mayor que vivir sin saber a dónde queremos o vamos a llegar?
A mí me gustaría probarlo... qué se yo... el saber que, por ejemplo, voy a terminar siendo de acá a 20 años un mecánico con taller a la vuelta de mi casa, pero también con la esperanza de que algo voy a tener que hacer para modificar eso y ser otra persona, tener otro futuro.
Además, la vida va a ser y seguir siendo una cuestión de estrategia. Planificamos cosas, movemos piezas, pensamos ataques, defensas... hasta algunos todavía piensan en abandonar. La mejor foto que ví, y que explicaba muy bien la idea de vida que tengo, es la de un tablero enorme de ajedrez...


